He estado recogiendo unas cajas, una mudanza lo remueve todo y hace que aparezcan y desaparezcan objetos. Entre ellos, me encuentro con mis libretas, las hay de todos los tamaños y colores: las que he llevado durante tiempo en el bolso, las que compré para un viaje en tren al que no había llevado nada para escribir, las que conseguí en unas vacaciones porque me escribía encima, las que me han regalado.
Unas tienen las hojas en blanco, otras con cuadraditos, otras con líneas.

Algunas están escritas de delante a atrás y otras de atrás hacia delante: en su interior hay historias sin terminar porque se cruzaron con otras a mitad de camino. Cada una depende de su momento y de la urgencia que tuviera por atraparlo.

He leído recortes de historias e historias completas, algunas las quiero recuperar, otras forman parte del pasado.

También aparecen retales de mi vida: momentos felices, neutros y tristes.
Buscaré entre mis hojas en blanco cuáles son las hojas verdes, aquellas de las que pueden crecer historias frescas. Suerte que llega el otoño para poder quitarme todas las hojas secas y empezar con fuerza la primavera.