Así están los dos «unidos» pero no «por naturaleza» porque realmente las puertas no se diseñaron para sostener correas de perros, ni los perros para pasearse atados a una cuerda por el interior de las ciudades.
El pobre animal mira a la cámara como pidiendo que alguien se compadezca de él y le libere, o quizá sólo quiera comentar con la gente que pasa, lo raro que es su amo que le deja así de mal atado a una puerta, quizá nos esté diciendo algo, ¿qué podría ser? quizá ¿os imagináis a alguien intentado entrar en este mismo momento?
Estoy segura de que el medio búho y la media señora, también se sonríen, a medias pensando en esta posibilidad.