A veces la naturaleza habla por sí sola, no quiero contar ninguna historia de esta roca.
Sólo que se pone coqueta en invierno, porque en verano la gente mira los árboles y el río, pero en invierno con la pérdida de la hoja, se muestra más curiosa y busca la belleza en otros lugares.
Quizá sea la falta de costumbre o a lo mejor una timidez fingida, pero cuando le hice esta foto, me dio la impresión de que se sonrojaba.