Quizá los carteles sean una forma de relacionarnos con los demás: un encuentro. Cuando alguien escribe un cartel, lo imprime y lo cuelga en algún sitio, espera ser leído, de alguna manera lo hace teniendo en cuenta a los otros.
Éste me hizo gracia, la primera vez que lo leí, me imagino a la persona que trabaje en la tienda, a la espera de que alguien le comprara algo y lo único que hacían era preguntarle cosas.
Además es curioso, porque cuando trabajas de cara al público, siempre te aparece gente con las dudas más insospechadas, dando por hecho que por estar tú ahí tienes que saberlo. Esto muchas veces me ha recordado a algún capítulo de la serie Farmacia de Guardia, cuando entaba un tío vestido de domador preguntando si tenían supositorios para elefantes…
no no no no no no…Era el cartel del NO y así me pareció, de hecho cuando hice la foto pensaba que les faltaba un cartel en el que estuviera escrito:
NO PASAR
Pero luego me fijé mejor y es un NO pero SÍ porque aunque intenta que la gente no le agobie con sus dudas, él les indica hacia dónde pueden ir…Quién sabe, quizá en la soledad de su tienda vacía sin nadie que pregunte, ahora echa de menos a los curiosos que entraban antes.
Éste me hizo gracia, la primera vez que lo leí, me imagino a la persona que trabaje en la tienda, a la espera de que alguien le comprara algo y lo único que hacían era preguntarle cosas.
Además es curioso, porque cuando trabajas de cara al público, siempre te aparece gente con las dudas más insospechadas, dando por hecho que por estar tú ahí tienes que saberlo. Esto muchas veces me ha recordado a algún capítulo de la serie Farmacia de Guardia, cuando entaba un tío vestido de domador preguntando si tenían supositorios para elefantes…
no no no no no no…Era el cartel del NO y así me pareció, de hecho cuando hice la foto pensaba que les faltaba un cartel en el que estuviera escrito:
NO PASAR
Pero luego me fijé mejor y es un NO pero SÍ porque aunque intenta que la gente no le agobie con sus dudas, él les indica hacia dónde pueden ir…Quién sabe, quizá en la soledad de su tienda vacía sin nadie que pregunte, ahora echa de menos a los curiosos que entraban antes.