Antes de entrar, descubrió con extrañeza que había otra puerta. A pesar de haber estado allí varias veces, no se había dado cuenta. ¿Qué pasaría si no eligiera la de siempre? Pero ¿cuál sería la real y cuál no? ¿quizás fueran una para entrar y otra para salir?
Decidió pasar por una de ellas, pero cuando había puesto un pie en el interior pensó que quizá podría encontrar algo mejor si salía por la otra y así lo hizo. Una vez allí le pareció que en el otro lado estaba bien y volvió, luego salió de nuevo, pero no acabó de convencerse y volvió a entrar, avanzó dos pasos y de nuevo dudó…Hoy me encontré con ella, desde fuera sigue mirando, aún sin decidirse cuál de las dos puertas será la mejor.