Ayer por la calle me crucé con una niña, tendría dos años, desde su carrito me lanzó una de esas miradas que hablan. Yo levanté las cejas y ella soltó una carcajada y sacudió la mano en señal de despedida, como diciendo: claro que es a tí, tonta, no ves que ya sé, ¿no ves que te he visto?

Ella tiene muy claro que Tatari es una estrella. Lo sabe desde el principio. A veces, tiene que recordárselo a los mayores. A veces, señala al cielo y lo dice riendo para que entiendan.

Esta noche ha señalado el cielo como otras veces. Estaba diciendo: Tatari es…y la ha visto, justo a su espalda, con las alitas plegadas porque había muy poco espacio entre la trona y la pared. Tatari le ha guiñado un ojo y las dos aún se están riendo.

Tatari