Ésta es una entrada personalísima para empezaros a presentar mi nuevo proyecto, se llama Oyraborá. Y he pensado que la mejor manera de hacerlo es empezando por el final.

Ayer comencé un taller de narración oral con Héctor Urién, y él nos hablaba de la importancia de los finales. Para mí la mejor definición de un buen final la hace Juan de Mayorga en «El chico de la última fila» una obra genial que vi gracias a mi amigo Julio que también me regaló el libro y que todavía me sirve de inspiración.

En la obra un profesor de literatura: Germán le explica a Claudio su alumno aventajado cómo debe ser el final, he copiado ese extracto.

Germán: – Pero no puedes dejarlo así. Tienes que darle un final.

Claudio: – Elija. Opción a: Claudio se escapa con Ester. Opción b: Claudio mata a los Rafa y se queda con Ester y con la casa. Opción c: los Rafa matan a Claudio. Opción d: Ester quema la casa con los tres tíos dentro. Elija uno y escríbalo usted mismo.

Germán: – Claro que lo haré, si tú no lo haces. ¿Sabes cuáles son las dos características de un buen final? El final ha de ser tal que el lector se diga: no me lo esperaba y, sin embargo, no podía acabar de otra manera. Ése es el buen final. Necesario e imprevisible. Inevitable y sorprendente. Tienes que encontrarlo, un final que reconforte al lector o que lo deje herido. ¿O es que no te atreves? ¿No te atreves a acabar? ¿Prefieres que lo haga yo?

Éste es el final de mi nuevo cuento que se llama Oyraborá. Espero que este final sea sobre todo un buen principio:

En la Era de los Tres Soles, una línea verde marca el camino a nuestro lugar sagrado, el camino al ombligo del mundo, el camino a Oyraborá

La idea de este proyecto nació hace muchos años inspirada en una foto de Chema Madoz, después se fue gestando y gestando y hoy es ya un cuento ilustrado por mi amiga Ana Cardona Patau ¡seguiremos informando!

Gracias a tod@s los que hacéis los cuentos posibles, en especial a una portuguesa de pelo rizado.

Ilustración de portada de Ana Cardona para mi cuento Oyraborá.