De pequeña me regalaron un libro sobre hadas, no era el típico de cuentos sino una edición especial bastante grande, con tapa dura y con dibujos e historias de todo tipo.
Estaba tan bien hecho que llegué a pensar que las hadas, los enanos, los duendes y las criaturas mágicas de los bosques podían existir. En el interior venían historias de gente que se había quedado dormida en el bosque y al despertar se había encontrado con las hadas, después al volver, descubría que en lo que para ella había sido sólo un rato, en su mundo habían sido varios años.
Estaba tan bien hecho que llegué a pensar que las hadas, los enanos, los duendes y las criaturas mágicas de los bosques podían existir. En el interior venían historias de gente que se había quedado dormida en el bosque y al despertar se había encontrado con las hadas, después al volver, descubría que en lo que para ella había sido sólo un rato, en su mundo habían sido varios años.
Durante este tiempo aprendí que esos seres no existen o eso he creído, hasta que el revoloteo de sus alas a mi alrededor me ha despertado y me he encontrado en este lugar, con tres de ellas sentadas en mi rodilla, mirándome con curiosidad.