La libertad, que parece reservada sólo para unos pocos, que la malutilizan y la explotan, se defiende escondiéndose.

Y lo hace dentro del enemigo como lema de una campaña publicitaria por las marquesinas de la ciudad.

A veces se mira y no se reconoce, ¿realmente es un juego? ¿Y si fuera ella la que está cambiando también?