Suelo llevar al trabajo un hatillo con algunas cosas para desayunar. Me gusta prepararlo cada mañana. Aquí está el desayuno de hoy: un pequeño tupper reaprovechado de una ensalada precocinada que compré en cierta ocasión.
A los frutos secos, les añadí una mandarina pero ésta no cabía en el tupper por lo que opté por dejarla fuera sujetándola con una goma.
Esta imagen me recordó a esos coches que parece que existen sólo en verano, esos que son tan grandes como la carga que llevan en el techo y en los que da miedo abrir el maletero por si todo sale disparado.