¿No sería más bonito que el cartel fuera: NO PEGAR CARTELES, LUNA CRECIENTE?
Da pena pensar en una luna rota, resquebrajada, a punto de caer del cielo. Cómo sería si se te cayera un trozo de luna encima?

-¿Sabes lo que le pasó a Miguel?
-¿Qué?
– Pues que se había roto la luna lunera y se le cayó un trozo en la cabeza
– Desde tan alto
– Sí
– Y, ¿cómo está?
– Alucinando, dice que antes de que llegar la ambulancia cogió el trozo, le dio un bocado y lo escondió
– ¿Eso dice?
– Tal cual, creo que se está volviendo un poco lunático.
– Y ¿te dijo a qué sabía la luna?

De lunas a tomates, el otro día estuve en el zapatero y cuando miré al suelo vi un tomate y no era el de un calcetín sino uno de los que se comen, redondito y rojo. Se lo señalé al zapatero quien no tenía la más remota idea de qué hacía allí pero lo recogió.
Quizás fuera una reencarnación de un tomate de calcetín en un tomate…¿quién sabe? Quizá sólo esté alucinando.