Sabía que no era su tipo, todo el mundo le advirtió: es mayor que tú, sois muy distintos, no pegáis nada. Pero el amor es así y ella no pudo evitarlo.
Desde el escaparate de enfrente, cuando ningún viandante se daba cuenta, le mandaba tímidos besos de enamorada.
Algunas veces, le parecía verle sonreír.