La segunda alarma un poco más musical consigue que me ponga en marcha.
Un café, hoy no escucho las noticias en la radio, pongo música de fondo, no quiero que nada me distraiga, con la mirada perdida, aún sigo enfrascada en el mundo de los sueños, recordando el que tuve hoy.
El pitido de la hora en la radio me recuerda que tengo que ir a trabajar.
Abro el armario, ¿qué me pongo hoy?
¿Quiero ser nube de borrasca que aleje a todos los demás de mi lado?
¿Quiero ser sol e iluminar y dar calorcito a mi alredor? o mejor luna, sí la luna es más íntima, una luz más de cena romántica, luz azul de luna reflejada sobre la nieve en invierno…
No sé, también podría ser primavera, aunque hoy no me siento tan así, con todo ese verde en la cabeza…
¿Payasa, diablo, arlequín…?
Creo que cogeré la espiral, sí hoy prefiero pasar más desaparcibida, estar hacia dentro, mientras todo gira a mi alrededor, observaré desde ahí, desde la tranquilidad que da la máscara.