Te acurrucas en mi pecho y te siento pequeña, viento dormido. Te despliegas, creces hasta ocupar todo el espacio, vuelas, bailas y te pierdo y me pierdo buscándote.

Encuentro tu mirada, caigo en un círculo oscuro y luminoso, un universo. Antes de perderme, te doy la mano y las dos nos colamos en ese infinito donde solo cabe la piel y nos ahogamos en caricias.

Tu olor dulce y mi olor salado se mezclan, hasta confundirse y solo ha sido un baile.